A ti mujer mientras estuve cautivo
bebí la esencia de tus pechos
manantiales divinos de agua viva
Ahora te miro y te siento a mi costado
en mis sueños dorados y pocas alegrias
y en el cielo cristal que me has dado
te tengo y te siento como mis venas
como el latido de mi corazón constante
Te adoro como a Dios adoran los campos
y los mares las montañas y la tierra fértil
Estoy siempre contigo en la lejana pena
de mi infancia en la esencia de los seres
que me hicieron y murieron al nacer tu alma
dejándome sin luz ni abrigo
a la espera que me alumbre tu alma
Mujer como pudiera amarte más que tanto
si hasta muero y te amo más todavía
Mujer te adoro tanto pero tanto
que no me importa que por adorarte
estoy tan cerca de recibir mi castigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario